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Pronación del pie

Nigg, Benno, Anja-Verena Behling, and Joseph Hamill. “Foot pronation.” Footwear Science 11.3 (2019): 131-134.

https://doi.org/10.1080/19424280.2019.1673489

En las últimas décadas, la pronación se ha discutido como un factor de riesgo potencial para lesiones o como el mecanismo detrás de la amortiguación de impacto. Sin embargo, poco se entiende acerca de la pronación. Los objetivos de este trabajo fueron (a) definir y diferenciar entre los términos de pronación y eversión, (b + c) subrayar la importancia y los aspectos problemáticos de la pronación. Los términos de pronación y eversión a menudo se han usado indistintamente en trabajos anteriores. Ambas métricas describen rotaciones sobre dos ejes diferentes del pie. Debido a la ubicación inaccesible del hueso astrágalo, se han utilizado principalmente variables que miden la eversión para aproximar el movimiento real de la pronación. Sin embargo, la variedad de variables sustitutas no facilita la comprensión de tal movimiento particular del pie. Dado que la pronación es natural y es necesario realizar con éxito tareas dinámicas como correr, se desarrollaron valores normativos para la mayoría de las variables asociadas a la pronación. Sin embargo, la cantidad óptima de pronación sigue siendo desconocida. Además, varios aspectos de la pronación están muy extendidos entre investigadores y clínicos. A pesar de su popularidad, no se comprende, o no se comprende bien, el paradigma de amortiguación de impacto y su vínculo con las lesiones relacionadas al running. Especialmente, la causalidad exclusiva entre la pronación y las lesiones de carrera no se ha demostrado en diseños de estudio transversal ni longitudinal con tamaños de muestra suficientes. Por lo tanto, parece importante reconsiderar el tema de la pronación desde perspectivas novedosas. 

Los objetivos de este trabajo fueron (a) definir los términos de pronación / eversión y diferenciar entre ellos, (b) subrayar la importancia y (c) los aspectos problemáticos de la pronación.

El pie humano consta de 28 huesos, 33 articulaciones y más de 100 músculos, ligamentos y tendones. La descripción del movimiento de una estructura tan compleja es complicada. El pie se puede subdividir en retropie, medio pie y antepié.

En los últimos 40 años, la investigación biomecánica se ha concentrado principalmente en el retropie. El retropie tiene dos articulaciones funcionales principales: la articulación subtalar (es decir, la articulación entre el calcáneo y el astrágalo) y la articulación talocrural o del tobillo (es decir, la articulación entre el astrágalo y la tibia). El eje de la articulación del tobillo está cerca de un eje mediolateral a través del complejo de la articulación del tobillo. El eje de la articulación subtalar (Fig. 1) es una línea que apunta desde la superficie del suelo en el lado posterior y lateral del pie hacia el lado medial anterior del pie e inclinado unos 42 grados (Inman, 1976). Las rotaciones sobre el eje de la articulación subtalar se definen como pronación y supinación:

  1. La pronación es la rotación hacia adentro del retropie sobre el eje de la articulación subtalar.
  2. La supinación es la rotación externa del retropie alrededor del eje de la articulación subtalar.
Fig. 1 – El eje de la articulación subtalar está indicado por la línea continua y el eje longitudinal clínico por la línea de puntos (adaptado de Nigg (2010), con autorización).

La cuantificación de la pronación y la supinación en situaciones de la vida real, como correr, es difícil, si no imposible, ya que no se puede acceder al astrágalo desde el exterior. Por esta razón, los científicos, atletas y médicos han introducido variables con el objetivo de describir movimientos similares a la pronación en situaciones de la vida real. Los más comunes son el ángulo del retropie (Areblad, Nigg, Ekstrand, Olsson y Ekstrom, 1990; Hunt, Fahey y Smith, 2000; Moseley, Smith, Hunt y Gant, 1996) y el ángulo del tendón de Aquiles (Engsberg y Andrews, 1987; Reinschmidt, van Den Bogert, Murphy, Lundberg y Nigg, 1997), que se pueden ver en la Fig. 2. Las publicaciones usan estas definiciones de manera inconsistente y pueden referirse al ángulo del tendón de Aquiles como ángulo del retropie que parece ser el término más utilizado (Cheung y Ng, 2007; Rossner Buchanan y Davis, 2005). Se vincularon muchas más variables a la pronación, como el ángulo del arco longitudinal (McPoil y Cornwall, 2005) y el Índice de postura del pie (Redmond, Crosbie y Ouvrier, 2006). Sin embargo, estas variables cuantifican el movimiento sobre “ejes clínicos” que no son los ejes anatómicos físicos reales. El clínico más común es el eje longitudinal del pie, que corresponde a la línea punteada en la Fig. 1. Las rotaciones sobre este eje se usaron como variables sustitutas para la pronación del pie ( = eversión del pie) y la supinación ( = inversión del pie) utilizando las siguientes definiciones:

  1. La eversión es una rotación del pie hacia adentro con respecto al eje longitudinal del pie.
  2. La inversión es una rotación hacia del pie afuera con respecto al eje longitudinal del pie.
Fig. 2 – Si bien el movimiento real en el complejo de la articulación del tobillo es pronacion y supinación del pie, la literatura cuantificó típicamente la eversión del retropie, y, o el ángulo del tendón de Aquiles, B, cuando se habla de pronación del pie. Esto es lo que vemos cuando miramos desde atrás a un atleta corriendo (adoptado de Nigg (2010), con permiso).

Aspectos importantes de la pronación del pie

  • Movimiento natural

La pronación y la supinación son componentes normales y necesarios del ciclo de la marcha para estabilizar el pie durante las tareas dinámicas (Elftman, 1960; Sarrafian, 1987; Tansey y Briggs, 2001). Durante la locomoción, cada vez que el pie hace contacto con el suelo, se produce pronación durante el primer 40–50% del contacto con el pie.

  • ¿Existe un grado óptimo de pronación?

Como en cualquier movimiento natural, el movimiento de pronación debe tener un óptimo, que es específico para cada individuo. No hay indicaciones concretas sobre cuál podría ser este óptimo. Una pronación demasiado pequeña o excesiva puede ser una desventaja. Sin embargo, el movimiento sustancial en esta área del pie no parece ser motivo de preocupación.

Aspectos problemáticos de la pronación del pie

  • Variables sustitutas

Una revisión reciente de la literatura encontró un total de 62 variables sustitutas que se han utilizado en publicaciones científicas, y todas afirman cuantificar algo como la pronación (Behling, Manz, von Tscharner y Nigg, 2018). El mismo estudio también encontró que estas variables de pronación sustitutas no estaban correlacionadas entre sí, excepto por las correlaciones internas (correlaciones de las mismas variables en diferentes puntos de tiempo). En consecuencia, estas variables describen varios aspectos diferentes del movimiento del pie y pueden o no estar asociadas con la pronación real del pie.

  • Amortiguación de impacto

La pronación del pie a menudo se ha descrito como un método para amortiguar el golpe del impacto al caminar y correr con los talones. Esta ‘descripción funcional’ es inapropiada ya que la fase de impacto se completa aproximadamente a 40–50 ms después del contacto del talón, mientras que la posición de pronación (eversión) tiene su máximo en aproximadamente 150–200 ms en carrera y en aproximadamente 250–350 ms en la caminata. Esto plantea la pregunta: ¿cómo podría algo que sucede mucho más tarde durante el contacto con el suelo amortiguar el impacto, que ocurre temprano en el contacto con el suelo?

  • Lesiones de carrera

La “pronación excesiva” a menudo se ha asociado con lesiones relacionadas al running, en particular las lesiones por uso excesivo. Los términos “sobre-pronación”, “hiper-pronación” o “pronación excesiva” a menudo se han utilizado en la literatura al describir los riesgos de lesiones relacionadas al running (por ejemplo, James, Bates y Osternig, 1978). Los mecanismos reales de cómo se produce la lesión debido a la pronación “sobre”, “hiper” o “excesiva” no se conocen bien (Milner, Ferber, Pollard, Hamill y Davis, 2006), aunque se han sugerido varias teorías. Un problema importante con el término “sobre-pronación” es que no existe una definición clínica (Horwood y Chockalingam, 2017). Se desconoce el grado de pronación “normal”: por lo tanto, es imposible determinar qué es superior a “normal”. Además, la velocidad de pronación se ha discutido como una posible indicación de un mayor riesgo de lesiones (Messier y Pittala, 1988; Vtasalo y Kvist, 1983); Sin embargo, los hallazgos con respecto a esta variable son inconsistentes (Hetsroni et al., 2006; Messier y Pittala, 1988; Stefanyshyn, Stergiou, Lun y Meeuwisse, 2001; Vtasalo y Kvist, 1983) y falta evidencia epidemiológica.

Una razón por la cual la pronación se ha relacionado con el desarrollo de lesiones relacionadas al runing es el acoplamiento entre el retropie y la tibia. La pronación del pie (eversión) produce una rotación interna de la tibia. La pronación muy alta del pie (dependiendo del acoplamiento) puede provocar una rotación interna alta de la tibia, lo que puede crear problemas en la rodilla del atleta (Taunton et al., 2002; van der Worp et al., 2015; van Gent et al., 2007).

Si bien es atractivo asociar la “sobre-pronación” o “sobre-eversión” con un mayor riesgo de lesiones, los resultados de la literatura científica epidemiológica y empírica sobre este tema son inconsistentes. Como se ha demostrado que las variables de pronación no están correlacionadas entre sí, los resultados no concluyentes basados ​​en diferentes metodologías (variables) no son sorprendentes. El apoyo científico para un vínculo entre la magnitud de la pronación y la lesión es débil. Un problema importante en los estudios biomecánicos de pronación y lesiones en la carrera es que la mayoría de los estudios tienen un pequeño número de participantes. Por lo tanto, es difícil hacer generalizaciones sobre la relación. En la última década, más estudios han refutado la asociación de ‘sobre-pronación’ y riesgo de lesión (Lun, Meeuwisse, Stergiou y Stefanyshyn, 2004; Nielsen et al., 2014; Nilstad, Andersen, Bahr, Holme y Steffen , 2014). De hecho, Hintermann y Nigg (1998) informaron que entre el 40% y el 50% de los corredores que “sobre-pronaban” no corren el riesgo de sufrir lesiones por uso excesivo. Por lo tanto, podría ser que la pronación tenga un efecto en ciertas lesiones. Sin embargo, la pronación puede no ser el único factor que influye en el desarrollo de la lesión.

Comentarios finales

(1) La pronación es un movimiento natural del pie, que corresponde a un término que se usa ampliamente, pero que no se comprende bien. La pronación a menudo se asocia con lesiones relacionadas al running; Sin embargo, la evidencia de esta asociación es débil.

(2) No existe una definición clínica para la “sobre-“, “hiper” pronación o pronación “excesiva”. Por lo tanto, estos términos deben ser evitados.

Muchos aspectos de la pronación se entienden mal o solo parcialmente. Por lo tanto, parece importante reconsiderar el tema de la pronación desde perspectivas diferentes y novedosas para responder preguntas sobre lesiones y su relación con la pronación.