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Factores de riesgo biomecánico asociados con lesiones relacionadas al running: Una revisión sistemática

Ceyssens L, Vanelderen R, Barton C, Malliaras P, Dingenen B. Biomechanical Risk Factors Associated with Running-Related Injuries: A Systematic Review. Sports Med. 2019 Jul;49(7):1095-1115. doi: 10.1007/s40279-019-01110-z. PMID: 31028658.

Link: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31028658/

Conclusiones: La evidencia prospectiva actual que relaciona las variables biomecánicas con el riesgo de RRI es escasa e inconsistente, y los hallazgos dependen en gran medida de la población y las lesiones que se están estudiando. Se necesitan investigaciones futuras para confirmar estos factores de riesgo biomecánicos y determinar si la modificación de estas variables puede ayudar en la prevención y el tratamiento de las lesiones.

1. Introducción

La actividad física influye positivamente en la aptitud física y el bienestar psicológico [1]. Los beneficios generales para la salud de la actividad física regular incluyen una menor incidencia de obesidad, síndrome metabólico, diabetes, cáncer y muchas otras enfermedades crónicas [2-6]. Correr es una forma popular de actividad física a nivel internacional debido a su bajo costo y fácil accesibilidad [7]. Desde una perspectiva de salud pública, correr puede ser una “medicina” de estilo de vida rentable al mejorar la salud y aumentar la longevidad [8].

Una desventaja de correr es el alto riesgo de sufrir una lesión relacionada con la carrera (RRI). En los corredores novatos, la principal razón para dejar de correr es un RRI [9]. La incidencia notificada de RRI oscila entre el 3 y el 85% [10, 11] y entre 2,5 y 33 lesiones por 1000 h de carrera [12]. Esta gran variación en la incidencia puede explicarse por las diferencias en la población que corre, la duración del seguimiento y las definiciones de las IRR entre los estudios [10, 13-15]. Las IRR notificadas con frecuencia incluyen dolor femororrotuliano, síndrome de la banda iliotibial, síndrome de estrés tibial medial, tendinopatía de Aquiles y fascitis plantar [16, 17].

La mayoría de las IRR pueden clasificarse como lesiones por “uso excesivo”, que se cree que ocurren cuando existe un desequilibrio entre la carga repetitiva de un tejido y su capacidad de adaptación [18]. Estos RRI se desarrollan gradualmente con el tiempo [18, 19] y se cree que están asociados con una etiología compleja y multifactorial [18]. Dentro de esta perspectiva, los factores biomecánicos pueden desempeñar un papel importante, ya que son modificables con intervenciones dirigidas [20]. Se ha planteado la hipótesis de que algunos perfiles biomecánicos podrían provocar tensiones anormales en las estructuras neuromusculoesqueléticas y potencialmente RRI [21, 22].

La mayor parte de la investigación biomecánica en relación con las IRR es de naturaleza transversal o retrospectiva. Esto significa que no está claro si las diferencias entre los grupos precedieron al inicio de la lesión o fueron una consecuencia de la lesión. Revisiones sistemáticas anteriores sobre este tema han identificado factores de riesgo biomecánicos para lesiones específicas (p. Ej., Dolor femororrotuliano [23] o síndrome de la banda iliotibial [24]), centrados en la biomecánica en una región anatómica (p. Ej., El pie [25]), no tenían se centró específicamente en la biomecánica de carrera [25] o en una población de carrera [25], y / o incluyó una combinación de estudios prospectivos y retrospectivos [23, 24].

El objetivo de esta revisión sistemática fue identificar y sintetizar los factores de riesgo biomecánicos relacionados con el desarrollo de RRI en corredores no lesionados. La identificación de factores de riesgo potenciales que resultan en RRI proporcionará información crítica necesaria para diseñar estrategias de prevención y tratamiento efectivas.

2. Métodos

En julio de 2018, se realizaron búsquedas en PubMed, Web of Science, CINAHL, Embase y SPORTDiscus para obtener estudios prospectivos originales revisados ​​por pares que evaluaran factores biomecánicos potenciales asociados con el desarrollo de RRI. Se siguieron los elementos de informe preferidos para las revisiones sistemáticas y las pautas de metanálisis. Dos revisores evaluaron de forma independiente los artículos para su inclusión y calidad metodológica. Debido a la heterogeneidad metodológica entre los estudios, se realizó una síntesis narrativa de los hallazgos, en lugar de un metanálisis.

3. Resultados

Se incluyeron 16 estudios, incluidos 13 de alta calidad y tres de calidad moderada. Se evaluó una gran cantidad de variables biomecánicas, lo que generó evidencia inconsistente en general. Las pruebas limitadas indicaron una mayor aducción máxima de la cadera en las corredoras que desarrollaron dolor femororrotuliano y síndrome de la banda iliotibial, pero no para una población mixta de corredoras de fondo con una IRR. La relación entre la tasa de carga vertical y las RRI fue inconsistente. Otros factores cinemáticos, cinéticos y espacio-temporales solo se estudiaron de forma limitada.

4. Discusión

Esta revisión sistemática no identificó ningún mecanismo biomecánico concluyente para explicar el desarrollo de los RRI. Dado el número limitado de estudios publicados y la considerable heterogeneidad de las poblaciones estudiadas, las metodologías y las variables de resultado dentro de los estudios incluidos, se debe tener precaución al interpretar o generalizar los resultados de los estudios individuales dentro de este área de investigación novedosa.

4.1 Factores biomecánicos relacionados con el desarrollo de lesiones relacionadas al running (RRI)

4.1.1 Cinemática

La evidencia limitada con EE grande para un mayor pico de aducción de cadera en corredoras recreativas que desarrollan dolor femororrotuliano [35] y síndrome de la banda iliotibial [36] está respaldada por investigaciones retrospectivas, destacando su papel en la etiología biomecánica de estas lesiones en corredoras. Desde una perspectiva biomecánica, la magnitud de la aducción de la cadera se ha relacionado previamente con la tensión en la banda iliotibial [51] y la tensión de la articulación femororrotuliana [52]. Curiosamente, la aducción de la cadera no se relacionó con el riesgo de RRI en una población mixta de corredores de fondo [37]. Esta inconsistencia puede explicarse por el pequeño tamaño de la muestra, la diferente población de estudio y el corto período de seguimiento utilizado en este último estudio, o el hecho de que los estudios de Noehren et al. [35, 36] se centró en una sola patología específica dentro de una población femenina.

La evidencia limitada con EE grande para una mayor rotación interna máxima de la rodilla en corredoras recreativas que desarrollan el síndrome de la banda iliotibial [36] es consistente con la investigación retrospectiva en una población similar [53]. Una mayor rotación interna de la rodilla puede provocar una mayor tensión en la banda iliotibial debido a sus inserciones en el tubérculo de Gerdy y una mayor compresión de la banda iliotibial contra el epicóndilo femoral lateral [36]. Sin embargo, la magnitud de la diferencia entre los grupos fue relativamente pequeña (3,7 °) y se puede cuestionar la capacidad de detectar la cinemática de la rodilla en el plano transversal tanto en el ámbito clínico como en el de laboratorio.

La flexión máxima de rodilla más pequeña con EE medio en corredores que desarrollaron tendinopatía de Aquiles [38] es coherente con la investigación transversal [54]. Sin embargo, este hallazgo debe interpretarse con cautela debido al pequeño tamaño de la muestra, el alto número de abandonos y la falta de pruebas estadísticas. En teoría, una flexión máxima de la rodilla más pequeña puede indicar una menor eficiencia en la absorción de la carga en la rodilla [55] y puede inducir más tensión en la pantorrilla y el tendón de Aquiles [38]. Curiosamente, los hallazgos de Hein et al. [38] son ​​incompatibles con Messier et al. [39], quienes no informaron diferencias significativas con ES muy pequeña en la flexión máxima de la rodilla en corredores recreativos que desarrollaron cualquier RRI. Esto podría implicar que la flexión máxima de la rodilla puede ser un factor de riesgo para
Tendinopatía de Aquiles, pero no para todas las IRR.

Se informó evidencia contradictoria de la velocidad máxima de eversión del tobillo, mientras que se identificó evidencia inconsistente de mayor eversión máxima del tobillo, eversión máxima del retropié y rango de movimiento de eversión del tobillo más pequeño. Como tal, la evidencia prospectiva actual no respalda una creencia persistente y generalizada de que la eversión del tobillo y el retropié esté relacionada con un mayor riesgo de RRI [56]. Estos hallazgos están en línea con la evidencia retrospectiva en el dolor femororrotuliano [23], mientras que se han informado hallazgos contradictorios en corredores con síndrome de la banda iliotibial [24].

La evidencia muy limitada con EE muy grande para la dorsifexión máxima del tobillo más pequeña en corredores que desarrollan tendinopatía de Aquiles [38] no está respaldada por investigaciones transversales [54]. Esta evidencia prospectiva debe interpretarse con cautela dada la falta de análisis estadístico aplicado en este estudio. El fundamento biomecánico sigue siendo especulativo y podría estar relacionado con otros patrones de movimiento compensatorio en la extremidad inferior (por ejemplo, eversión del retropié).

4.1.2 Cinética

El papel del promedio vertical y / o la tasa de carga instantánea en el desarrollo de RRI es inconsistente y no está en línea con los estudios retrospectivos que reportan mayores tasas de carga vertical en corredores con antecedentes de fractura por sobrecarga tibial [57, 58] y fasciopatía plantar [59]. . Esta discrepancia podría atribuirse al hecho de que los estudios prospectivos se centraron en todas las IRR, mientras que los estudios retrospectivos se centraron en IRR específicas. Es posible que la tasa de carga vertical solo sea relevante para IRR específicas como la fractura por sobrecarga de tibia [57, 58] y la fasciopatía plantar [59]. La fuerte evidencia de que no hay diferencias significativas con EE muy pequeño a pequeño para el pico de impacto vertical en relación con los RRI está en línea con los hallazgos retrospectivos [60]. Las diferencias metodológicas (población, período de seguimiento, análisis de datos) entre los estudios pueden limitar la capacidad de generalizar los hallazgos de la investigación actual. El papel de la tasa de carga vertical puede variar según el sexo y la definición de lesión. Evidencia limitada con ES grande indica una mayor tasa de carga vertical en corredores novatos masculinos [41], mientras que evidencia moderada de que no hay diferencias significativas con ES muy pequeña a pequeña se encontró en corredoras recreativas femeninas [42, 43] y poblaciones mixtas de cross -corredores de campo [37, 40]. La evidencia limitada con EE grande a muy grande indicó una mayor tasa de carga promedio e instantánea en corredoras recreativas que desarrollaron cualquier RRI, al comparar corredoras que requirieron atención médica con corredoras que nunca habían sufrido una lesión antes, mientras que este efecto no se observó al comparar lesionados y corredores no lesionados [42]. El fundamento teórico detrás de estos hallazgos es que las estructuras musculoesqueléticas son de naturaleza viscoelástica y no responden muy bien a cargas más impulsivas en comparación con cargas más graduales [61-63]. Sin embargo, la evidencia prospectiva actual no necesariamente respalda este razonamiento.

La evidencia inconsistente de la fuerza de frenado máxima está en consonancia con los estudios retrospectivos [64-68]. Las diferencias en la duración del seguimiento, el tamaño de la muestra y los procedimientos de recopilación de datos deben tenerse en cuenta al interpretar estos resultados. Se necesita más investigación para comprender por qué existen estos hallazgos inconsistentes.

La evidencia inconsistente y / o contradictoria identificada para la mayoría de las variables de presión plantar está en línea con una revisión reciente de Mann et al. [69] que resume los estudios prospectivos y retrospectivos. La gran variabilidad en los métodos para hacer subdivisiones de áreas plantares, y la enorme cantidad de variables incluidas en el análisis de datos, podrían contribuir a esta inconsistencia.

El vínculo entre el momento máximo de aducción externa de la rodilla y el riesgo de RRI es inconsistente [37, 39]. Sin embargo, se encontraron pruebas limitadas con EE muy grandes de mayores impulsos de momento de abducción interna de la rodilla en una población mixta de corredores experimentados que desarrollaron dolor femororrotuliano, lo que respalda los hallazgos retrospectivos [49]. Dado que Stefanyshyn et al. [49] tuvo una baja tasa de lesiones (7.5%, con solo seis corredores lesionados), los resultados son bastante preliminares y deben interpretarse con cautela. El aumento de los impulsos angulares de la articulación de la rodilla en el plano frontal podría conducir a un aumento de la tensión de la articulación femororrotuliana en ciclos de carrera repetitivos [49].

Por último, la evidencia limitada de una mayor rigidez de la articulación de la rodilla en el plano sagital [39] está en consonancia con los hallazgos retrospectivos en corredores con antecedentes de fractura por sobrecarga de tibia [70]. Sin embargo, la pequeña diferencia en la rigidez de la articulación de la rodilla entre los grupos (2%) con ES muy pequeña pone en duda la importancia clínica de este resultado. Además, la mayor rigidez de la articulación de la rodilla fue más común en corredores con mayor peso corporal (≥ 80 kg). Una mayor rigidez de la articulación de la rodilla puede apoyar los hallazgos de Hein et al. [38] donde se encontró un pico de flexión reducido de la rodilla, lo que sugiere una menor disipación de energía, lo que podría conducir a una carga excesiva de las estructuras de la extremidad inferior [39].

4.1.3 Características espacio-temporales

La frecuencia de paso se asoció de manera inconsistente con las RRI [41, 50]. Cabe señalar que uno de cada dos estudios [50] no tenía el poder estadístico adecuado para demostrar una relación de riesgo entre la frecuencia de escalones y el dolor anterior de la rodilla. Hasta donde sabemos, ningún estudio retrospectivo o transversal ha comparado a corredores con y sin RRI. Independientemente, la ausencia de evidencia que vincule la tasa de escalones con la lesión de manera prospectiva o retrospectiva es interesante considerando el gran cuerpo de trabajo que ahora ha evaluado la influencia de la alteración de la frecuencia de escalones en la biomecánica [71] y el dolor [72-75].

Otros factores espacio-temporales, como el tiempo de contacto con el suelo [41, 44], solo fueron respaldados por pruebas limitadas con EE grande en corredores masculinos, pero no en corredoras femeninas. Normalmente, los tiempos de contacto con el suelo más cortos están relacionados con una tasa de paso más alta [76]. Por lo tanto, los hallazgos que asocian un tiempo de contacto con el suelo más corto en los corredores masculinos con un RRI pueden contradecir parcialmente los efectos potencialmente beneficiosos de una mayor tasa de pasos identifcados en esta revisión [50]. En combinación con las tasas de carga vertical más altas, estos tiempos de contacto con el suelo más cortos podrían sugerir un patrón de aterrizaje más rígido en los corredores masculinos lesionados. Sin embargo, hasta donde sabemos, ningún estudio ha evaluado directamente el papel de la rigidez de las piernas en la incidencia de IRR.

4.2 Consideraciones al interpretar los resultados

4.2.1 Consideraciones metodológicas

La mayoría de los estudios no informaron adecuadamente su método de reclutamiento o utilizaron un muestreo por conveniencia, como reclutar a todo un equipo de corredores. Esto limita la capacidad de generalizar los resultados a una población de corredores más amplia. El setenta y cinco por ciento de los estudios incluidos tenían bajo riesgo de sesgo. Los corredores con diferente edad, sexo, nivel de rendimiento, nivel de experiencia, patrón de pisada y exposición a la carrera se incluyeron en los 16 estudios prospectivos de esta revisión sistemática. Por lo tanto, se debe tener precaución al extrapolar los resultados de un estudio a otras poblaciones de corredores. Los estudios prospectivos futuros deben centrarse en definir claramente todos estos factores para facilitar las comparaciones entre estudios. Múltiples estudios tuvieron un tamaño de muestra limitado (19-400; 6/16 estudios con <100 participantes), lo que a menudo resultó en un número relativamente bajo de corredores lesionados (6-199), lo que redujo el poder estadístico de los resultados. Los estudios futuros podrían centrarse en estrategias (por ejemplo, estudios multicéntricos con metodologías estandarizadas) para aumentar el tamaño de la muestra y el poder estadístico.

Algunos estudios se centraron en las IRR en general [37, 39-44, 46], mientras que otros se centraron en lesiones específicas como dolor femororrotuliano, síndrome de la banda iliotibial, síndrome de estrés tibial medial, tendinopatía de Aquiles y fasciopatía plantar [35, 36, 45, 47 –51]. Pueden existir factores de riesgo genéricos para RRI, pero los hallazgos de esta revisión indican que ciertos factores de riesgo pueden estar asociados con RRI específicas. Por lo tanto, agrupar todas las lesiones podría subestimar o sobrestimar la relevancia de factores de riesgo biomecánicos específicos para IRR específicas [43]. Los estudios prospectivos futuros con tamaños de muestra más grandes deben tener como objetivo identificar los factores de riesgo de lesiones específicas.

Varias definiciones de RRI utilizadas en los estudios pueden influir en las tasas de lesiones [13, 77]. La lesión se definió según las molestias físicas en tres estudios [42, 45, 49], la necesidad de interrumpir el entrenamiento o la competición en dos estudios [39, 50] y una combinación de molestias físicas, interrupción del entrenamiento y búsqueda de asistencia médica en ocho estudios [37, 38, 41, 43, 44, 46-48]. Varios estudios no lograron definir adecuadamente un RRI [35, 36, 40]. La falta de una definición uniforme de las IRR en los estudios prospectivos puede limitar la generalización de los resultados y, por lo tanto, subestimar o sobreestimar la verdadera carga de las IRR y / o la relevancia de un factor de riesgo biomecánico. Un estudio reciente de Delphi [15] ha definido un RRI como “dolor musculoesquelético relacionado con la carrera (entrenamiento o competición) en las extremidades inferiores que causa una restricción o interrupción de la carrera (distancia, velocidad, duración o entrenamiento) durante al menos 7 días o 3 sesiones de entrenamiento programadas consecutivas, o que requiera que el corredor consulte a un médico u otro profesional de la salud ”[15]. Esta definición de consenso puede ayudar a traer uniformidad a futuros estudios prospectivos sobre RRI y facilitar las comparaciones entre estudios.

La duración del seguimiento juega un papel importante en la captura de RRI en la investigación prospectiva. Se ha recomendado un seguimiento de al menos 6 meses [15, 16], pero sólo siete estudios de esta revisión sistemática cumplieron este criterio. Además, todos los estudios incluidos asumen que los factores de riesgo biomecánicos permanecen constantes durante el tiempo de seguimiento, lo que puede no ser el caso [78]. Dada la presentación crónica de muchas IRR, una monitorización más continua a intervalos regulares puede ser un mejor indicador para informar de lesiones por uso excesivo [77].

4.2.2 Metodología de mediciones

Las mediciones se obtuvieron corriendo descalzo [38, 45-47] o con sus propias zapatillas de correr o estándar [35-37, 39-44, 48-50] en una cinta de correr [41, 43, 44, 48] o sobre el suelo en una pista [35-40, 42, 45-47, 49, 50], en preferencia [37, 39, 43, 45-48], fija [35, 36, 38, 40-42, 44, 49] o ambas a velocidades de funcionamiento preferidas y fijas [50]. Todas las modalidades poseen algunas limitaciones que pueden influir en los resultados finales y obstaculizar las comparaciones entre estudios. Los estudios futuros deberían intentar replicar la situación de carrera de la vida real tanto como sea posible al medir la biomecánica de carrera.

Para medir la cinemática, todos los estudios utilizaron análisis de movimiento tridimensional. Este se considera el estándar de oro para un análisis de funcionamiento biomecánico, aunque pueden existir diferencias considerables entre los modelos que se utilizan para medir las variables biomecánicas. Existe una creciente evidencia para apoyar el uso de análisis de movimiento bidimensional [79-82] y dispositivos portátiles [83, 84] como una alternativa válida y confiable. Dado que ambos métodos son menos complejos, menos costosos y toman menos tiempo que el análisis de movimiento tridimensional, se podrían realizar estudios multicéntricos de “big data” para aumentar la potencia estadística. Además, estos métodos pueden hacer que sea más factible medir a los corredores en su entorno natural, en lugar de en un entorno artificial de laboratorio.

Se investigó una gran cantidad de variables biomecánicas en los estudios prospectivos incluidos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que estas variables no son necesariamente las únicas variables biomecánicas que pueden ser clínicamente relevantes para causar RRI. Algunas variables pueden ser más fáciles de medir y, por lo tanto, más estudios podrían haberse centrado en variables específicas (por ejemplo, cinética). Además, todos los estudios prospectivos de esta revisión sistemática que informaron sobre la cinemática del tobillo o del pie consideraron el pie como un segmento rígido, descuidando su compleja anatomía multisegmentaria y función biomecánica [28]. Es posible que el papel de la cinemática del pie en la etiología de las IRR se subestime en función de los enfoques metodológicos que se utilizan. Otro hallazgo notable de nuestra revisión sistemática fue que todos los estudios prospectivos se centraron en la cinemática de las extremidades inferiores, pero no se estudiaron las regiones más proximales (por ejemplo, la cinemática de la pelvis y el tronco). Ésta es una limitación importante de la literatura prospectiva actual, considerando que los estudios transversales previos han informado de la cinemática alterada de la pelvis y el tronco en corredores con RRI [85, 86]. Además, la posición del tronco puede influir en la carga de la articulación de las extremidades inferiores durante la carrera [87-89].

4.2.3 Análisis de datos

Todos los estudios incluidos utilizaron un enfoque grupal para analizar e interpretar estadísticamente la función de las variables biomecánicas. Si se considera a los grupos lesionados y no lesionados como dos muestras homogéneas, es posible que no se descubran relaciones significativas entre las variables biomecánicas y las RRI [21, 90], ya que varios estudios han demostrado la existencia de subgrupos o “agrupaciones” específicos basados ​​en la cinemática de carrera en ambos [91] y corredores no lesionados [90]. Por tanto, el enfoque estadístico clásico basado en grupos puede reducir la presencia de presentaciones biomecánicas individuales clínicamente relevantes [21]. Los estudios prospectivos futuros deberían explorar la validez de utilizar metodologías estadísticas más avanzadas utilizando diseños de análisis de subgrupos y asegurarse de que tengan el poder estadístico adecuado para hacerlo [92].

Los datos biomecánicos se informaron principalmente como valores máximos, que representan el valor máximo o mínimo dentro de una curva variable en el tiempo durante la fase de apoyo. Al reducir los datos biomecánicos que varían en el tiempo y multidimensionales a datos zerodimensionales (valores máximos), nuestra mayor comprensión de las alteraciones más sutiles en los datos biomecánicos a lo largo de todo el ciclo de ejecución podría verse comprometida [21, 93, 94].

La sobrecarga repetitiva de tejidos específicos durante la carrera puede ser el resultado final de una combinación de movimientos en diferentes planos en diferentes puntos dentro de la cadena cinética [21]. Sin embargo, todos los estudios prospectivos incluidos en esta revisión sistemática que evaluaron la cinemática se centraron en las articulaciones individuales de las extremidades inferiores y no en la interacción entre diferentes articulaciones adyacentes y no adyacentes (por ejemplo, acoplamiento articular). Un creciente cuerpo de evidencia retrospectiva apoya la teoría de que una ventana de variabilidad coordinativa de movimiento más ventajosa es esencial en relación con las lesiones por uso excesivo de la extremidad inferior [21, 95, 96]. Se plantea la hipótesis de que las alteraciones en ambos extremos de este espectro de variabilidad coordinativa del movimiento conducen a una reducción de las estrategias de movimiento disponibles para un individuo y aumentan el riesgo de uso excesivo repetitivo de tejidos musculoesqueléticos específicos [21, 95]. Sin embargo, esta teoría aún no ha sido validada en estudios prospectivos.

Finalmente, las lesiones por correr no solo son causadas por factores biomecánicos, sino también por una interacción de múltiples factores modificables y no modificables [18, 97-100]. Por ejemplo, la exposición al correr (carga de trabajo) es un factor esencial involucrado en el desarrollo de lesiones [18, 101, 102], pero la interacción con los factores de riesgo biomecánicos aún no se ha investigado en estudios prospectivos. Podría plantearse la hipótesis de que los factores de riesgo biomecánicos podrían disminuir la capacidad para tolerar un aumento de la carga de trabajo antes de que se produzca una lesión [21, 102, 103]. Un factor de riesgo biomecánico de RRI debe interpretarse dentro de un contexto biopsicosocial multifactorial y no debe percibirse como un predictor para sostener una RRI para un individuo [104]. Solo Messier et al. [39] utilizó un enfoque multifactorial, incluido el comportamiento de entrenamiento, factores fisiológicos, biomecánicos y psicológicos. Aunque el enfoque reduccionista tradicional ha aumentado significativamente nuestra comprensión de los posibles factores de riesgo contribuyentes, actualmente se recomiendan enfoques de modelos más complejos para comprender mejor la etiología de las lesiones deportivas [97].

4.3 Implicaciones clínicas de los factores de riesgo biomecánicos

Aunque la identificación de los factores de riesgo es sólo un paso dentro de un marco más amplio de prevención de lesiones [105-107], es necesaria una interpretación clínica precisa de los hallazgos de esta revisión sistemática para lograr el objetivo de reducir las lesiones en los corredores. En primer lugar, debe tenerse en cuenta que la identificación de los factores de riesgo biomecánicos no implica que exista un estilo de carrera biomecánico “perfecto” general [21]. En segundo lugar, no existe una definición clara de qué es exactamente demasiado o demasiado poco para cualquier factor de riesgo biomecánico. Como consecuencia, un médico no debe tratar de encontrar o utilizar valores de corte con un enfoque de “talla única para todos” para toda la población. Por tanto, los factores de riesgo biomecánicos informados en esta revisión sistemática deben interpretarse dentro de un marco biopsicosocial multidimensional con un razonamiento clínico experto cuando se pretende reducir el riesgo de lesiones con intervenciones específicas en un corredor individual [21, 108].

Las intervenciones de reentrenamiento de la marcha podrían considerarse parte de la solución al tratar o prevenir las lesiones por correr [72]. Es necesario adaptar las estrategias de reentrenamiento en carrera a cada individuo para optimizar los resultados [72]. Las intervenciones de prevención primaria de lesiones para corredores sólo se han estudiado en un grado limitado [109, 110], en comparación con la base científica más amplia de evidencia para la prevención efectiva de lesiones por uso excesivo en otros deportes [111]. Los estudios futuros deben evaluar más a fondo el papel de las estrategias de intervención específicas para modificar con éxito las variables biomecánicas asociadas con las IRR y disminuir el riesgo de lesiones.

5. Conclusión

A pesar de las creencias persistentes y generalizadas, la evidencia prospectiva actual que relaciona las variables biomecánicas con el riesgo de RRI es inconsistente y depende en gran medida de la población y las lesiones que se estudian. Los hallazgos existentes relacionados con cinemática, cinética y variables espacio-temporales durante la carrera requieren confirmación a través de estudios prospectivos de alta calidad antes de poder hacer recomendaciones clínicas. Es necesaria una interpretación equilibrada con un razonamiento clínico integral para aplicar la evidencia prospectiva actual en un entorno clínico.

Puntos clave

  • A pesar de la creencia común de que los factores biomecánicos influyen en gran medida en el riesgo de lesiones relacionadas al running (RRI), solo se identificó un cuerpo limitado de investigación de alta calidad, con heterogeneidad significativa en las poblaciones de estudio, metodologías y variables de resultado.
  • La evidencia prospectiva actual que relaciona las variables biomecánicas con el riesgo de mantener una RRI es inconsistente y depende en gran medida de la población y las lesiones estudiadas.
  • Varios hallazgos de un solo estudio relacionados con cinemática, cinética y variables espaciotemporales requieren confirmación mediante estudios prospectivos adicionales de alta calidad antes de poder hacer recomendaciones clínicas.

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